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日志


11月24日

Sesenta.

la noche.
 

Como peste negra, sombreó su cuerpo desnudo la noche, alumbrando con desdén lo pútrido de sus miserias.

No encontró dónde esconder sus vergüenzas en tan fulgente oscuridad.

 

 
Sonaba: The night, de Morphine.
 
 
11月14日

Cincuenta y nueve.

pequeño I N F I  N   I    T    O...

 

Hasta entonces había mirado las estrellas, o perdido la vista en un horizonte tan limpio como el que se dibuja en el mar o en cualquier verde pradera. Se había sentido pequeña en un mundo indivisable de puro eterno que se le antojaba.

Hasta entonces, sólo hasta entonces.

Uno nunca sabe en qué preciso momento va a surgir la chispa que te hace cambiar la concepción de las cosas. A veces surge de los lugares más insospechados. Y ese fue el caso. Quien le iba a decir que de la mano de su profesor de matemáticas, un hombre calvo y bajito a punto de jubilarse, con una voz cercana al siseo, de tonos monótonos y sin ritmo, vendría la poesía en una frase tan insípida como mal tarareada;

“…sea N={1, 2, 3, …} el conjunto de los números naturales, infinito numerable, y Q el de los números racionales, fraccionarios o quebrados, conjunto denso y, por tanto, infinito no numerable...”

Solía pasarse por entonces las clases de tan cuadriculada disciplina dedicada a cualquier tipo de ensoñación, llevando hasta el más extremo de los extremos eso de por un oído me entra y por otro me sale, habiendo convertido en nana el silabeo de su profesor que hablaba de incógnitas, planos acotados, logaritmos y funciones sin parecer querer decirles nada. Pero por alguna extraña razón ese día la palabra infinito había penetrado en su sueño despierto y le había hecho volver a la clase y escuchar.

¿Que quiere decir usted con infinito numerable y no numerable?- Preguntó casi en un impulso, sin cerciorarse previamente de si ese era un concepto que ya debía manejar a esas alturas de curso.

 

 

Cuando hablamos de N, hablamos de un conjunto discreto. Infinito, sí, pero a golpes. Es decir; entre el 1 y el 2, elementos del conjunto, está la más absoluta y completa nada. No existe aquí el concepto de continuidad, lo que lo hace incompleto y alejado de la realidad, por muy infinito que sea. Si hablamos de Q, sin embargo, nos encontramos con que entre 1 y 2, justo en la mitad, está el 1/2, y si a su vez partimos esa distancia por la mitad tenemos al 1/4, y luego 1/8, 1/16,… así infinitamente podremos estar partiendo la distancia en la mitad, y en la mitad, y en la mitad, y en la mitad…

Señores, - dijo dirigiéndose esta vez a toda la clase - la espiral crece infinita hacia fuera, pero también infinita mengua hacia dentro, recuérdenlo."

Desde ese instante el mundo le pareció inmenso hacia dentro. Fue descubrir ese infinito introspectivo y sentirse torpe, enorme. Veía retorcidos recovecos impenetrables a los que sus gruesos dedos jamás conseguirían llegar. Hasta su vista era grosera; por mucho que intentara afinar nunca alcanzaría a ver todas esas infinitas mitades que separaban un ombligo de un pubis, ni su lengua alcanzaría a ungir más que la corteza de un alma interminable, llena de pequeños infinitos. Ya besara, abrazara o follara ansiadamente, todo intento de acercarse a nada sería inútil, porque tan infinito era el firmamento, como la distancia que separaba las dos orillas de su cama. Y su mitad. Y su mitad. Y su mitad…

 

 

"Hay un concepto que es el corruptor y el desatinador de los otros. No hablo
 del mal cuyo limitado imperio es la ética; hablo del infinito."
Jorge Luís Borges.
 

 

 

Sonaba: La tristeza del electrón, de Prin' La Lá.

11月8日

Cincuenta y ocho.

El ramo 

 

-         Las solteras, las solteras! Que vengan las solteras! Que la novia va a tirar el ramo!

 

Yo, que no le tengo demasiado afán al matrimonio, ya esté presidido por el mismísimo Dios en santo sacramento o por el concejal de festejos de Bollullos del Condado en civil evento, allí que me planto en una esquina con tan mala suerte que hacia mí viene el ramo. No es que crea en supersticiones ni nada por el estilo, pero mi parte tonta, esa que hace lo que le da la gana sin atender a razonamiento alguno, haciendo mutis por el foro da un paso atrás apartándose discretamente, lo que, visto de otra forma, es casi un acto solidario, porque qué esperanza quedará entonces para las demás solteras si han de esperar a que una, enemiga acérrima de tales votos, sea la siguiente. Y a Dios gracias que lo hice, pues fue tal el placaje al que fui sometida, que de haber tenido intención alguna de alcanzar tan preciado tesoro hubiera podido quedar tuerta. Quedará para el recuerdo la foto de la feliz afortunada exhibiendo ramo y novio.

 

ramo

 

Sonaba: Wedding, de Goran Bregovic.